sábado, 21 de abril de 2007

Jorge Drexler, de poeta a trovador.

Este polifacético cantautor uruguayo, nacido en 1964 en Montevideo, siendo un niño ya se empezó a aficionar a la música. Médico de formación y artista de profesión, pronto se convirtió en un gran músico, compositor y cantante, pero por encima de todo poeta.

Aúna a la perfección sus composiciones a las nuevas tecnologías, dándoles un fresco aire electrónico que tan bien combina con sus innovadoras letras y su cálida voz.

Admirador de grandes como The Beatles, Radio Head o Sabina, no tiene demasiado que envidiar a ninguno de ellos, pues es sin duda uno de los más atractivos y modernos trovadores del panorama actual.

http://www.jorgedrexler.com/






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SUS OBRAS:
Ha recibido numerosos premios por sus obras, entre ellos el Oscar a la mejor canción original por “Al otro lado del río”, perteneciente a la banda sonora de la película “Diarios de motocicleta”, que recibió en una controvertida gala que hizo que adquiriese la fama mediática en España.

Su discografía:
“La luz que sabe robar” (1992)
“Radar” (1994)
“Vaivén”(1996)
“Llueve”(1998)
“Frontera”(1999)
“Sea”(2001)
“Eco” (2004)
“Eco²” (2005)
“12 segundos de oscuridad” (2006)

FUENTE: página oficial de Jorge Drexler.

jueves, 19 de abril de 2007

Mamá, quiero ser mileurista

 




Ha vuelto a llover en mi ciudad. De nuevo asoman los caracoles sus existencialistas cuernecillos por los bordes de las aceras. ¿Por qué se empeñarán en avanzar hacia el asfalto? La mayoría de la gente camina tan tranquila sobre ellos. Se ve que los crujientes chasquidos asesinos les anima a seguir con el sádico juego, como el que se entretiene pisando hojas secas, o alguna patata frita perdida.

Intentando esquivarlos esta tarde de vuelta a casa, al estilo de Jack Nicholson en "Mejor Imposible", uno de ellos me hizo frenar en seco uno de mis diagonales pasos. Como cuando su madre lo trajo al mundo, allí se encontraba el pobre molusco, caminando apenado bajo la lluvia sin casa donde refugiarse. -Qué raro-, pensé, -un caracol desconchado-. Pero no era el único, al fijarme bien en el suelo, había unos cuantos, de diferentes tamaños, que no llevaban la casa a cuestas. -Ya ni los caracoles pueden acceder a una vivienda, ¡cómo está el mundo!-

Y es que hasta en las canciones se nota el caos que estamos sufriendo. Ya las jovencitas no quieren ser artistas, como pasaba en la época yeyé de Concha Velasco, ahora las metas están más orientadas a vender nuestra alma al Banco Mundial para conseguir una ínfima parcelita de la economía globalizadora, donde al menos poder caernos muertos. Además, el politeísmo está otra vez de moda, y Ra o Alá han sido sustituidos por Coca-cola o Nike.
Ahora en vez de cantarse eso de "Mamá, quiero ser artissstaaaaa", hay una nueva versión que viene a decir algo así como "Mamá, quiero ser mileuristaaaa". Porque aunque la palabreja tenga el suficiente gancho para referirse a una generación, el que la inventó sabrá que ya es raro el que llega a cobrar los novecientos, ¿no?.

Al llegar a casa caí desplomada en el sofá pensando todavía en lo injusto de los motes. Y es que en realidad a los de veintytantos-treintaypocos nos deberían ver como la generación del eslabón perdido. Se nos prometió que estudiando mucho llegaríamos a ser alguien -y tener un muy aceptable sueldo-, pero nuestros puestos los ocupan todavía los hippies revolucionarios venidos a menos. Y cuando les toque el turno de ser despedidos -o con suerte prejubilarse a los 50-, los empresarios que no hayan deslocalizado sus empleos a países llenos de pobres preferirán dejar los dos o tres contratos "indefinidos" -já- de su empresa a los dos o tres espabilados de la generación del reguetón que hayan sabido dosificar los encantos del éxtasis y los afterhour.

Despues de tan ardua disertación interior, pensé que la mejor forma de dejar de pensar, y por tanto de angustiarme, era conectarme a la máquina productora de encefalogramas planos. Sí, la tele.

El programa de Juan y Medio, con los graciosos viejecillos en busca de alguien con quien compartir su soledad, me llevó en seguida a los brazos de Morfeo. De repente me ví atrapada en una horrible pesadilla: sentada en los mismos asientos del plató de Canal Sur, allí estaba yo con mi traje de ir a las bodas. Pero el programa lo llevaba la del diario de Patricia, y yo, en vez de ir a buscar a mi media naranja, por lo visto estaba allí para conocer por fin en persona a mi media hipoteca.

La presentadora le contaba al público que nos habíamos conocido a través de un típico anuncio del periódico. En los monitores del programa se veía un recorte del periódico donde, en vez de poner algo así como "Morenazo cachondo busca rubia tetona lo más tonta posible para rato divertido", decía: "Medio piso por pagar busca nómina lo más indefinida posible para hipoteca de por vida".
-Qué sueño más surrealista, joder, ni al mismísimo Jodorowsky se le hubiera ocurrido semejante aberración-

Muerta de miedo, vi aparecer tras la puerta a un chaval con toda la cara del ex de Rociíto, que corría hacia mí para pegarme un apretujón, mientras buscaba disimuladamente en mis bolsillos el contrato indefinido que tanto ansiaba. Patricia nos preguntaba falsamente emocionada cómo sería nuestra futura vida en común, y el chico, en vez de hablar de los planes de boda, explicó excitado cómo sería el día de la firma de la hipoteca, y que tendríamos dos o tres préstamos en vez de niños, y en lugar de suegra un interés variable.

Me desperté justo antes de darme un infarto, a punto de echarme a llorar, pero cada vez más convencida de lo que quiero en la vida. Y es que, haciendo cuentas, he llegado a la conclusión de que: si tengo que pagar una hipoteca de unos 800 euros al mes durante 40 años, vivir toda la vida explotada 48 horas semanales, anclada en el mismo piso cutre, todo el día viéndole la cara a mi media hipoteca, a pan y cebolla pero sin amor, y acojonada y estresada por las visitas del interés variable... Si encima, cuando todavía me queden diez o quince años de pagos ya estaré jubilada, y mi pensión no me llegará ni para pagar la comunidad....
Prefiero colgarme de un árbol y reencarnarme en David Beckham. Bueno, o vivir toda la vida con mi mamá.

 

 

 

viernes, 13 de abril de 2007

Gioconda Belli, la poesía que nació mujer.

Nacida en Managua (Nicaragua) a mediados de siglo, con veintidós años empezó a publicar sus poemas en un semanario cultural de su país. Tan polifacética como polémica, pronto se convirtió en una de las intelectuales más revolucionarias del momento.

Sus poemas ya rebosaban erotismo en una época y un lugar en que las mujeres no solían tratar con naturalidad los más básicos instintos. Además, militó en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, donde actuó como correo clandestino, transportó armas, y viajó por Europa y América Latina divulgando la lucha Sandinista.

Influenciada por grandes como Rubén Darío, Julio Cortázar, Virginia Woolf, Emily Dickinson, o Faulkner, su obra comprende un variado compendio de poemas y novelas. Sus comprometidos escritos, impregnados de amor, sensualidad y vida, y adornados por los atractivos parajes de su tierra natal, han recibido numerosos premios, y han llegado a ser traducidos hasta a once idiomas.

FUENTES: LETRALIA y Página Oficial de Gioconda Belli.

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SU OBRA:
Sobre la grama
, 1972. Poesía.
Línea de fuego, 1978. Poesía.
Truenos y arco iris, 1982. Poesía.
El ojo de la mujer, 1970-1990. Poesía.
Amor insurrecto, 1985. Novela.
De la costilla de Eva, 1987. Poesía.
La mujer habitada, 1988. Novela.
Lo cortés no quita lo valiente, 1990. Ensayo.
Sofía de los presagios, 1990. Novela.
El taller de las mariposas, 1992. Cuento.
Waslala, 1996. Novela.
Apogeo, 1997. Poesía.
Érase una vez una mujer, 1998. Poesía.
El país bajo mi piel. Memorias de Amor y Guerra, 2001. Novela.
El pergamino de la seducción, 2005.

Sueños con sofá
Uno de mis lánguidos pies
entre tus manos
tus dedos fuertes recorriendo el arco
con el que me sostengo sobre la tierra
-¿qué es acariciar un cuerpo
sino ayudar a alguien a evadir
por un instante
las leyes de la gravedad?-
Un par de brazos
para que mis hombros leviten
y mi cabeza tenga un pecho
como punto de apoyo
El viejo sofá y los dos nosotros
Yo contra vos
como un tren que se detiene
en una estación en la noche
y resopla tranquilo
antes de emprender la marcha
otra vez
A veces tengo tanto cansancio de ser
De que mis palabras no digan lo que quiero que digan

Tanta necesidad de un punto oscuro donde cerrar los ojos
y no tener que responder por nada, ni por nadie.
Sería hermoso encontrar esa habitación
con el sofá viejo
donde el arco de mi pie entre tus manos
no pesara como el engranaje de una locomotora
obligada a viajar llena de pasajeros
por un calendario implacable
Pero estamos en un mundo lleno de ruidos
y obligaciones y corazones entregados de lleno
a sus solitarios y tenaces conflictos.
Vos y tus ojos viajan en otro carril
como un tren de alta velocidad
y yo que antes alegremente me acoplaba
como vagón de cola al trayecto no quiero más
que despojarme del aluminio de mi carrocería
y dejarme caer blandamente
sobre el mullido abandono
de caricias en los pies.
Quiero un viejo sofá
Un pecho donde el peso de mi cabeza
Sea el viaje
la aventura
y basta.

http://www.giocondabelli.com/

martes, 10 de abril de 2007

No me gusta salir de marcha






Me llamo María, tengo ytantos años, y NO me gusta salir de marcha.

Parece la presentación del primer día en la terapia de un centro de raritos, lo sé, pero es solo un intento más de demostrar que la vida existe más allá de los sábados por la noche.

El sábado pasado tuve mi última aproximación al apasionante mundo de la sociabilidad nocturna. Mis amigos, a los que hace dos o tres años que no veo -porque, como la mayoría de amigos, solo aparecen los findes por la noche, como los gremmlis malos- me dieron un ultimátum, así que me armé de valor, y acepté la temida invitación.

Sobre las diez y media, y después de haberme pasado una hora intentando disfrazarme de chica mona acostumbrada a salir que se lo pasa genial en los bares y que va a pillar cacho como sea, me senté en el sofá a esperar que me llamaran. Sobre las 0:30, cuando la digestión de la cena y “Noche de fiesta” habían empezado a hacer su somnífero efecto, el móvil me despertó. La Jeni, muy animada ella, ya me estaba regañando: “¡Mari, que te conozco, espabílate que nos vamos de marchaaaaa!

Con el cuerpo cortado, intenté guardar el equilibrio sobre los tacones y me dispuse a bajar a por el coche. Concentrada, despacito, pegada a la pared, y agarrándome a todos los árboles y farolas que encontraba a mi paso, conseguí llegar hasta el vehículo mientras me acordaba con cariño de mis zapatillas, y de la familia entera de la Jeni.
M
i vecina de arriba me observaba desde el balcón más contenta que unas castañuelas, ya tendría tema para el café del domingo. Me la imaginaba como Chus Lampreave en “Bajarse al moro”: -La del cuarto salió anoche de su casa borracha. Borracha, o vete tú a saber. Seguro que se pincha las plantas esas de porros que tiene en su terraza. ¡Yanquis, que son unas yanquis!-

Después de buscar aparcamiento durante más de media hora, y al llegar a la plaza de siempre, pude comprobar con asombro que estaba totalmente vacía. Como en "Abre los ojos", miré desconcertada en todas las direcciones, y alucinada me froté los susodichos
-¿se habrán hecho realidad mis deseos?-, pero no, la Jeni me bajó de la nube para decirme de nuevo por el móvil, muerta de risa, que la zona de botellón hacía meses que la habían trasladado. -Si es que no te enteras de ná, ¡atontá!-

Millones de niñatos exaltados por los lingotazos poblaban a grito pelao el nuevo lugar. Yo, cubata en mano, intenté cambiar mi estado de ánimo antes de echarme a llorar: si no puedes con el enemigo, ¡únete a él!
Los bostezos fueron desapareciendo con la primera copa, aunque tras la quinta fueron sustituidos por la cara desencajada y el habla gangosa, que no sé yo qué es peor.

Cuando nos acabamos las tres botellas de wisky, dos de ron y una de ginebra, levantamos el campo para dirigirnos a los bares. Y con los andares más resueltos gracias a la borrachera, llegamos al momento estrella de la noche: aguantar estoicamente interminables colas en las puertas de los bares.

Cuando por fin llegó mi turno para entrar al local, un gorila de 2x2 me paró en seco con su brazo extendido sobre mi cara para dedicarme las palabras más cariñosas de la noche: ¡Tú no!
Yo ya pensaba que peor no podía ir la cosa, y que pronto estaría por fin en mi dulce hogar, cuando vi aterrada cómo, debajo del sobaco del gorila, mis amigos estaban casi de rodillas para suplicar que me dejara entrar, intentando convencerlo de que soy buena persona, solo que un poco desaliñada porque acababa de llegar de trabajar –Pues como no piense que soy puta…-

Entonces, con el orgullo por los suelos y ganas de morirme, o de cambiar de amigos como sea, entré al local y me di cuenta de que allí no cabía ni un alfiler. Respiré hondo y, tras media hora de apretujones hacia la barra y ocho euros por un cubata, encima me dicen que me lo beba rapidito porque los locales cierran a las cuatro.

Pero decidí no amargarme, era mi noche de aventuras, y ¡había que aprovechar esa media hora como sea!
La música no parecía acompañarme en mi plan para triunfar, el Canto del Loco sonaba en la pista y yo, sin saber cómo demonios se bailaba aquello de la madre de José me está volviendo loco, empecé a pegar pequeños saltitos mientras le echaba el ojo al que tenía más a mano.

Cómo no, era alguien igual de borracho que yo, que -con la misma desesperación- me miraba con los ojos muy abiertos hasta que se atrevió a acercarse:
-Hola, guapa. ¿Cómo te llamas? Nunca te había visto por aquí. No sé si sabes que esto cierra ya. ¿Vendrás el próximo sábado?”-

-Me llamo María, ¡y NO me gusta salir de marcha!

 

El (sub)mundo de Aki Kaurismaki

El cineasta finlandés Aki Kaurismaki aborda en su filmografía un tema que parece apasionarle: la crítica a la sociedad actual. Y lo hace de forma tajante, inmerso en un peculiar clima que concede a sus filmes un estilo único e inconfundible.

La música, los perros, el amor y la amistad son algunos de sus fetiches. Todo acompañado además por un humor extraño, seco y algo frio que, rozando el absurdo, acaba por encandilar al más escéptico espectador.

A través de rudos personajes, en su mayoría abandonados a la soledad y el desamparo, muestra las trabas que la sociedad pone a los que escapan de sus redes. Y es que en el sistema solo tienen cabida los que poseen un nombre, una familia, casa-hijo-loro, y una más que suficiente cuenta corriente; aunque luego su identidad pase a ser un número más en la larga lista de adoctrinados ciudadanos del bienestar.

Será el aislamiento del resto, la peculiaridad de ser diferente, lo que unirá los destinos de los menos favorecidos. Y dentro del pesimismo y de las deprimentes situaciones que nos muestra, kaurismaki desatará una esperanzadora ráfaga de solidaridad, surgida de la entrega y la falta de perjuicios del que nada tiene que perder.

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SU OBRA:
A pesar de la originalidad y calidad del cineasta, quizá algunos de sus trabajos resulten algo decepcionantes, teniendo en cuenta el habitual asombro que producen sus obras en el espectador. Es cuestión de verlas y decidir:

Crimen y Castigo - Rikos ja Rangaistus (1983)
Calamari Union (1985)
Sombras en el paraíso - Varjoja Paratiisissa (1986)
Hamlet vuelve a los negocios - Hamlet liikemaailmassa (1987)
Ariel (1988)
Leningrad Cowboys Go America (1989)
La chica de la fábrica de cerillas - Tulitikutehtaan tyttö (1990)
Contraté un asesino a sueldo - I hired a contract killer (1990)
La vida de Bohemia - Boheemielämää (1992)
Los Leningrados cowboys encuentran a Moisés - Leningrad Cowboys meet Moses (1993)
Total Balalaika Show (1994)
Toma tu pañuelo, Tatiana - Pidä Huivista Kiinni, Tatjana (1994)
Nubes pasajeras - Kauas Pilvet Karkaavat (1996)
Juha (1999)
Un hombre sin pasado (2002)
Luces al atardecer (2006)
FUENTE: Mundofree.com